
¿Qué sucede cuando un perro persigue a un gato en un géiser?
Comienza a llover gatos y perros.
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âPapĂĄ, Âżte gustan huevos fritos?
âSĂ, hijo, Âżpor quĂ©?
âEl gallinero estĂĄ en llamas.
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âMamĂĄ, mamĂĄ, ÂżquĂ© tienes en la barriga?
âA tu hermanito.
âÂżLo quieres mucho, mami?
âMuchĂsimo, Jaimito.
âMm... Entonces, Âżpor quĂ© te lo comiste?
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Un optimista ve un vaso medio lleno.
Un pesimista ve un vaso medio vacĂo.
Un ingeniero ve un vaso demasiado grande.
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Peso 80 kg, pero midiendo 1,75 deberĂa pesar 70 kg.
Definitivamente, este año me pondrĂ© como meta crecer diez centĂmetros mĂĄs.
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ÂżCĂłmo llaman los de Lepe a los sordos?
A gritos.
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Va un gato caminando por un tejado y se encuentra con otro gato.
El primer gato le dice al otro:
âÂĄMiauuuuu miauuuuuu!
Y el segundo le contesta:
âÂĄGuaaaaaau guuuuaaaaauuuu!
El primer gato se extraña y le pregunta:
âOye, si tĂș eres un gato, Âżporque ladras como un perro?
A lo que el segundo gato le contesta:
âÂĄPues porque sĂ© idiomas!
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Un lechero vasco que se estĂĄ muriendo en el hospital reĂșne a sus dos hijos, su hija y su esposa y, rodeado por todos ellos y su enfermera, les reparte su herencia.
Dice a su hijo mayor:
âA ti, Pedro, te dejo las casas del norte.
âA ti, hijita, te dejo todos los apartamentos de la zona sur.
âA ti, Carlitos, por ser mi hijo menor, con un gran porvenir, te dejo las oficinas del centro.
âY a ti, mi querida esposa, el edificio del Barrio las Cumbres, al oeste de la ciudad.
La enfermera, impresionada, le dice a la esposa:
âSeñora, su esposo es muy rico, les estĂĄ dejando muchas propiedades.
Y la esposa, sin perder el tiempo, le responde:
âÂĄQuĂ© rico ni quĂ© ni nada! ÂĄEsas son las rutas por donde reparte la leche!
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Caperucita Roja fue a visitar a su abuelita sin saber que el lobo ya se habĂa ocupado de ella...
âAbuelita, quĂ© ojos tan grandes tienes.
âEs para verte mejor.
Nuevamente, Caperucita mira a su abuelita y dice:
âAbuelita, quĂ© orejas tan grandes tienes.
âEs para escucharte mejor.
Caperucita vuelve a insistir:
âAbuelita, quĂ© nariz tan grande tienes.
âEs para olerte mejor.
Caperucita vuelve a la carga:
âAbuelita, quĂ© boca tan grande tienes.
âÂżA quĂ© viniste? ÂĄÂżA visitarme o a criticarme?!
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Un hombre ingresa en un hospital para hacerse una pequeña operación.
Una enfermera empieza a tomarle los datos: el nombre, la compañĂa del seguro, etcĂ©tera.
âEn caso de emergencia, Âża quiĂ©n avisamos?
âÂżQuiere decir si estoy a punto de morirme?
âBueno... sĂ.
âEn ese caso, llame corriendo a un doctor.
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Dos madres se encuentran en el mercado y le dice una a la otra:
âAy, no sĂ© quĂ© hacer con mi hijo, es muy, pero muy tonto, yo creo que es el mĂĄs tonto de los niños.
A lo que la otra madre responde:
âNo, no, no, mi hijo debe ser mĂĄs tonto, seguro que gana al tuyo.
âNo, no, no, mira esto.
En eso, la primera madre llama a Pablito, su hijo, y le dice:
âMira, Pablito, ve a la casa y me buscas a ver si estoy.
El niño marchó, al momento la segunda madre le dice:
âAy, eso no es nada, mira esto.
En eso llama a su hijo Rodriguito, y le dice:
âMira Rodriguito, toma 10 euros y vete a comprar una televisiĂłn en color; y el niño se va.
Luego, en el camino, se encuentran los niños y le dice uno al otro.
âVaya con mi mamĂĄ, es tonta, muy, pero muy tonta.
A lo que el otro responde:
âNo, amiguito, mi mamĂĄ seguro que es mucho mĂĄs tonta que la tuya.
âNo puede ser.
âOye esto, que me mandĂł a la casa a ver si estaba y ni siquiera me dio las llaves para entrar.
Y el otro le contesta:
âPues eso no es nada, la mĂa me dio 10 euros para comprar una televisiĂłn en color, y no me dijo de quĂ© color la querĂa...
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Una amiga le dice a otra amiga:
â ÂżQuĂ© tal va la vida de casada?
â Pues no me puedo quejar.
â ÂżO sea que va muy bien, no?
â No, no me puedo quejar porque mi marido estĂĄ aquĂ al lado.
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El Departamento de Defensa estaba llevando a cabo una sesiĂłn informativa sobre todos los servicios y el lĂder planteĂł esta pregunta.
âÂżQuĂ© harĂas si encontraras un escorpiĂłn en tu tienda?
Un marinero dijo:
âLo pisarĂa.
Un soldado dijo:
âLo aplastarĂa con mi bota.
Un infante de marina dijo:
âLo atraparĂa, le romperĂa el aguijĂłn y me lo comerĂa.
Un aviador dijo:
âLlamarĂa al servicio de habitaciones y averiguarĂa por quĂ© hay una tienda de campaña en mi habitaciĂłn.
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Anita le dice a su amiga:
âLoca, ya sĂ© por quĂ© estoy engordando. ÂĄEs por culpa del champĂș! En el envase dice âpara dar cuerpo y volumenâ.
âÂżY quĂ© vas a hacer? âle pregunta su amiga.
âMira âdice Anitaâ, a partir de ahora me lavarĂ© con jabĂłn para lavar los platos. En el envase dice âquita grasa, hasta la mĂĄs difĂcilâ.
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Estos son un español, un inglés y un francés que se van de acampada. Se les dan tres tiendas de campaña para elegir: en la primera hay alacranes, en la segunda arañas y en la tercera hormigas.
El español escoge la tercera, el inglés la segunda y el francés la primera y se van a dormir.
Al dĂa siguiente se despiertan y le preguntan al francĂ©s:
âÂżQuĂ© tal has dormido?
Y les responde:
âMal, los alacranes no han dejado de picarme en toda la noche.
Entonces le preguntan al inglés:
âÂżQuĂ© tal has dormido?
âMal, las arañas no han dejado de picarme en toda la noche.
Luego le preguntan al español:
âÂżQuĂ© tal has dormido?
âBien, porque he matado a una hormiga y las otras se han ido al funeral.
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âTu perro parece un gato.
âEs que es un gato.
âPues parece un perro.
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Un hombre se va a comer a un restaurante en Lepe y pide pollo asado. Se lo sirven, y resulta que estĂĄ buenĂsimo, asĂ que llama al camarero y le pregunta:
âOiga, ÂżcĂłmo preparan el pollo?
âPues no hacemos nada especial... tan solo les decimos que van a morir.
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ÂżCĂłmo saber si un abogado es bueno o malo?
Le echas un gato de sorpresa y si el gato corre es que es bien perro, pero si se le echa encima es que es bien rata.
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Después de medio siglo de matrimonio, él se muere, y al poco tiempo después, ella también y se va al cielo.
En el cielo ella encuentra al marido y corre hacia él y le dice:
âÂĄAmor mĂo! ÂĄQuĂ© bueno encontrarte!
Y él responde:
âÂĄNo me vengas con esas! El contrato fue clarito: âHasta que la muerte nos separeâ.
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Un matrimonio de ancianos estĂĄ en casa y uno le dice a otro:
âÂĄFegiz ane uego!
âPero Antonio, ÂĄcĂłmo que Feliz Año Nuevo! ÂĄSi no es Navidad!
âÂĄFegiz ane uego!
âÂĄPero quĂ© dices, carcamal, si estamos en agosto!
âÂĄFegiz ane uego!
âA ver, espera, que te pongo la dentadura, que no te entiendoâŠ
âÂĄFelisa, me muero!
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