
¿Por qué los perros persiguen coches?
Porque llevan un gato hidråulico en el maletero.
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Estos son un español, un inglés y un francés que se van de acampada. Se les dan tres tiendas de campaña para elegir: en la primera hay alacranes, en la segunda arañas y en la tercera hormigas.
El español escoge la tercera, el inglés la segunda y el francés la primera y se van a dormir.
Al dĂa siguiente se despiertan y le preguntan al francĂ©s:
âÂżQuĂ© tal has dormido?
Y les responde:
âMal, los alacranes no han dejado de picarme en toda la noche.
Entonces le preguntan al inglés:
âÂżQuĂ© tal has dormido?
âMal, las arañas no han dejado de picarme en toda la noche.
Luego le preguntan al español:
âÂżQuĂ© tal has dormido?
âBien, porque he matado a una hormiga y las otras se han ido al funeral.
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Un fĂsico, un quĂmico y un programador van en un coche por la carretera. De repente el coche comienza a hacer un ruido extraño.
Paran el coche y, dejando el motor en marcha, intentan adivinar qué estå sucediendo mirando el motor.
El fĂsico dice:
âEvidentemente, hay un problema de rozamiento entre los pistones, de ahĂ el ruido.
El quĂmico replica:
âDe eso nada, el ruido es debido a que la gasolina estĂĄ mal mezclada.
El programador va y dice:
âÂżPor quĂ© no lo apagamos, lo encendemos, lo apagamos, lo encendemos, âŠ?
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âAmor mĂo, creo que podrĂamos tener otro hijo.
âMe parece bien, a mi tampoco me gusta el que tenemos ahora...
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âÂĄTe amo!
âÂżY cĂłmo sabes que es amor?
âPorque cuando pienso en ti no puedo respirar.
âEso es asma.
âPues entonces, ÂĄte asmo!
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âDoctor, doctor, todo el mundo me ignora.
âEl siguiente...
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Una mujer le dice a su madre:
âMamĂĄ, mi marido se fue ayer a comprar arroz y aĂșn no ha vuelto. No sĂ© quĂ© hacer.
âAy, hija, no te preocupes âle contesta su madreâ, ponte a hacer espaguetis.
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Tres excombatientes, un americano, un inglés y uno de Lepe, se encuentran presumiendo de heridas de guerra.
El americano se levanta la camisa y dice:
âNew York City.
El inglés muestra su gran cicatriz y dice:
âLondon City.
Sale el de Lepe, y bajando un poco el pantalĂłn, dice:
âApendi-citi.
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âÂżOĂste hablar de ese experimento que hicieron para ver si trabajar con ordenadores es malo para la salud? Metieron a tres ratas dentro de una jaula al lado de un ordenador, y lo dejaron encendido durante dos meses.
âÂżY las ratas se pusieron enfermas?
âNo, pero escribieron tres nuevas versiones mejoradas del UNIX.
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¿Qué es lo que hace Batman para ejercitarse todas las mañanas?
Bat-uka.
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Nombra un superhéroe que pueda vencer al Capitån América.
CapitĂĄn Vietnam.
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¿Qué le cuenta Batman a Robin para pasar el rato?
Sus bat-allitas.
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El hambriento cliente entra a un restaurante a ordenar su desayuno.
Le dice al mesero:
âMesero, por favor, trĂĄigame una tortilla de verduras, por favor.
âÂżLa tortilla la quiere española o francesa?
âMe da lo mismo, ÂĄno la quiero para hablar con ella!
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âJaimito, Âżla M con la A es?
âMA.
âAhora, pero repetido.
âMama.
âVale, pero con tilde.
âMatilde.
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¿Por qué los de Lepe se agachan cuando compran en el supermercado?
Para buscar los precios mĂĄs bajos.
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¿En qué se parecen un perro, un gato y un hombre que se estå ahogando?
En que el gato dice âÂĄMiau!â, el perro dice âÂĄGuao!â, y el hombre que se estĂĄ ahogando dice âÂĄMii auguao!â.
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En un manicomio, una de las enfermeras ve a un paciente escribiendo.
âHola, Pepe, ÂżquĂ© haces?
âEstoy escribiendo una carta.
âÂżY a quiĂ©n se la vas a mandar?
âA mĂ mismo.
âAja, ya veo... y dime, ÂżquĂ© te cuentas?
âNo lo sĂ©, todavĂa no la he recibido.
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En una discoteca, se acerca un hombre a una mesa y le dice a una de las chicas:
âÂżBailamos?
La muchacha le dice al caballero:
âÂżY quiĂ©n sacarĂĄ a mi amiga?
âNo te preocupes âle dice el hombreâ. ÂĄSeguridad, saquen a esa mujer de aquĂ!
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âJaimito, dame al bebĂ©.
âEspera a que llore.
âA quĂ© llorĂ©... ÂżPor quĂ©?
âPorque no sĂ© dĂłnde lo dejĂ©.
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Un viejo ingeniero se jubila.
Un año después, la empresa le llama. Tienen un problema técnico con una måquina que él diseñó. Nadie mås en la empresa puede averiguar qué es lo que falla y quieren que él les ayude.
El ingeniero acepta y acude. Se acerca a la mĂĄquina, abre un panel y se queda mirando el funcionamiento.
DespuĂ©s de un rato, saca un trozo de tiza del bolsillo y marca una âXâ en un componente en particular y dice:
âAhĂ estĂĄ el problema. âY se va.
La empresa sustituye la pieza y todo funciona bien.
Unos dĂas despuĂ©s, la empresa recibe una factura del ingeniero jubilado por valor de 100.000 dĂłlares. Le llaman y le preguntan por quĂ© la factura es tan exagerada.
Ăl responde, desglosando la factura:
âEs 1 dĂłlar por la tiza y 99.999 dĂłlares por saber dĂłnde ponerla.
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